



SI TIENES ALGUNA ANECDOTA PERSONAL O HISTORICA DE ESTE BELLO EDIFICIO O DE LA ZONA CENTRO HISTORICO, REFORMA, ALAMEDA, QUE DESES COMPARTIR ESCRIBE A
ESPLENDIDO LUGAR
"Es un honor describirte sitio amado , donde crecì...."
Psict Dyanna Meyer
"La morada de los hombres, albergan no solo sus cuerpos, dan cobijo perenne a sus almas y a su historia"
Por la Ave Bucareli, sobresale un Magnífico edificio que, no pasa desapercibido.
Con un porte majestuoso y afrancesado. Construido en piedra en tono gris Oxford ( segùn la historia originalmente fué piedra blanca alguna vez) Solo es cuestiòn de blanquearla con el metodo de arena a presiòn - Este comentario es del anticuario, Sr. Juan Antonio Madrid Peláez, quién ha contribuido en forma vital en la reconstrucción de muchos de los bellos edificios del Centro histórico de nuestro México. El es un admirador de éste noble coloso : el EDIFICIO VIZCAYA.
Es una construcción que se inicia en 1908 planeada para inversionistas extranjeros en varios rubros , de la cigarrera "LA MODERNA" , Embajadores y aún ejecutivos con sus familias, que llegaran principalmente de Europa a radicar a nuestro país. Su construcción representó la elegancia y la distinción que se enseñoreaba en el antiguo continente, con lo mas moderno de la Ingeniería de la época, ya que tiene cimientos hidráulicos- que le permiten "mecerse"en los temblores .
Consta de 4 plantas y azotea. SEIS TORRES identificadas por letras. Una sèptima que es diferente , en su momento a mediados de 1923-24 , era la zona del servicio y las escaleras son de metal y no de acabado fino -las de esa zona-las de las torres cuentan con pasamanos de madera y escaleras de graniet , como se llama al material que reviste sus escalones.
El actual color pardo oscuro de su piedra le aporta vigor y al mismo tiempo sirve de camuflaje a la película de humo adherido , que por estar en un cèntrico espacio es parte del panorama... Tiene un gran arco porticado de entrada, con una maravillosa herrerìa que nos puede fàcilmente recordar a PARÌS.
Por él se accede a un gran patio el cuál termina en una Fuente, hoy sin agua ( actualmente en proceso de remodelación) que está adornada con mosaicos multicolores bellìsimos de origen italiano. En el techo se remata con un tejado de azulejo , y una pared cubierta de gentil vegetación de ornato , este edificio es de pura cepa y a su arquitectura no se le ha cambiado absolutamente nada. Lo afea terriblemente el edificio sin ningùn buen gusto que construyeron a su lado que no tiene hoy dìa ni oficio ni beneficio, chorrea constantemente agua y està en deplorables condiciones, se construyò pese a la negativa y la desaprobaciòn de los vecinos de entonces, allà por los años 1980 y tantos, Recuerdo que mi abuela la escritora ROSALÌA D'CHUMACERO, pugnò incansable porque esa construcciòn no se hiciera con el plano original, es decir que se respetaran ciertos cànones de estilo y seguridad. Lo cierto es que los permisos se dieron por parte de las autoridades correspondientes y ese mamaracho se construyò, afeando la vista de este portentoso lugar llamado EDIFICIO VIZCAYA.
Por donde se han dado cita en diferentes èpocas, personalidades de las artes como ANDREA PALMA, el reconocido dramaturgo LUIS G. BASURTO, La controvertida y genial poetisa PITA AMOR, actores como Julio Bracho, Miguel Corcega, que tuvo su escuela de teatro , muchos años ahi en el mismìsimo Vizcaya, DON LUIS JIMENO Y SU ESPOSA actores ambos.
El prof . Ayala, escritor y personaje significativo culto y comprometido con sus ideales.
LA UNION FEMENINA DE PERIODISTAS Y ESCRITORAS A.C. que tuvo su sede ahì mismo y desde donde se acunò a la Organizaciòn Mundial contra las armas nucleares, quìmicas y bacteriològicas. Nombrada por la ONU( mujeres mensajeras de la Paz). Liderada apasionadamente por la escritora y periodista ROSALÌA D'CHUMACERO y acompañada siempre por su esposo el prof. JOSE LUIS CHUMACERO.
Sitio pleno de belleza arquitectònica, de historia en sus entornos y en la misma AVE BUCARELI, donde coexiste siendo parte de la historia de la Ciudad con los edificios y casas sobrevivientes del siglo pasado como el antiguo palacio de Covian, ahora Gobernaciòn , el edificio Gaona, Las hermosas privadas "Mascota"" Gardenia y " La Ideal".
Agradecida y gratamente sorprendida de tantas colaboraciones, relatos , fotos que hacen posible esta web. Gracias a quiénes me han permitido entrevistarles , A tantos amantes de la belleza y la historia, a quiénes vivieron y viven hoy aquí y tienen algo que compartir LES INVITO A SEGUIR COLABORANDO CON ESTE ESPACIO y los otros que son consecuencia de sus relatos y entusiasmo y que figuran en esta web. En el costado derecho.
Porque la historia narrada es una maravillosa forma de preservar el tiempo y la vida.
El Maravilloso EDIFICIO VIZCAYA es parte de la Historia de la Ciudad de los Palacios.
Gracias a todas las colaboraciones que envían a el correo dyannameyers77@yahoo.com.

ENTRADA DE UNA DE SUS TORRES.SE VE EL ELEVADOR FLHOR, REMODELADO POR LOS VECINOS, EN LA MAYORIA DE LAS ENTRADAS, HACIENDO AUN MAS BELLO ESTE EDIFICIO, LOS ELEVADORES TIENEN EL ESPEJO LATERAL Y LA DOBLE REJA.
EL PORTON DEL EDIFICIO VIZCAYA FORJADO SEGUN LOS CÀNONES DE LA MAS PURA Y ELEGANTE MODA EUROPEA DE MEDIADOS DEL SIGLO XIX.
EDIFICIO VIZCAYA, IMAGINO A ESTE BELLO LUGAR SIN LAS TIENDAS DE AUTOPARTES, EN SU LUGAR GALERIAS, HACIA LA CALLE, CAFÈS LOUNGE CON ANTIGUEDADES, CANDILES DE CRISTAL, MESAS DONDE SE REUNIERAN ESCRITORES Y ARTISTAS DE LA PLASTICA Y BOHEMIOS DE CORAZÒN.
EL EDIFICIO CONJUNTO MASCOTA... SIGUE SIENDO BELLO PESE A EL GRAFFITI Y EL SMOG...
EL EDIFICIO GAONA. Propiedad de un torero del mismo apellido.
hoy luce descuidado e invadido por personas que lo tomaron, como una joya abandonada y lo estan destruyendo, ya no son todas aquéllas familias, que lo habitaban. OJO A QUIEN ALGO PUEDA HACER POR ESTE BELLO LUGAR.
La Editora.
Enfrente de la Secretaría de Gobernaciòn, la cuàl ocupa una casona, (de la cuàl abordaremos algo de su historia en otro momento). Se encuentra este edificio con una espléndida fachada de azulejos donde sobresale el azul ìndigo y artìsticamente tiene en los mosaicos rostros , de los cuàles he estado indagando detalles para poder adjuntarlos a la informaciòn de èste sitio.
Tiene ventanas estrechas con contraventanas desvencijadas y, generalmente, con todas las puertas abiertas. Pareciera que allí no vive nadie. Pero nada más lejos de la realidad.
Me enviaron en forma anònima la siguiente informaciòn:
"una amiga italiana me hizo partícipe- que aquel edificio era propiedad de un avaro chilango. Lo ocupaban decenas de familias que cada mes tenían más dificultades para pagar sus abusivas rentas, por lo que el dueño decidió echarlas a todas. Entonces, la decisión llegó a oídos de un torero afamado, que decidió comprar el edificio completo y permitió a las familias continuar bajo ese mismo techo a cambio de una renta simbólica. Francesca me dice que, desde entonces, en algún rincón del edificio hay una plaquita conmemorativa que los inquilinos dedicaron al torero. Quién quiere dos orejas. Menuda (muletilla)."
EL CONJUNTO MASCOTA. Por la calle de Turìn. con entrada por las calles de BUCARELI .
Más al sur, también del lado Juárez, hay un curioso y majestuoso complejo residencial que no es lo que últimamente entendemos con este designio. Se trata del conjunto que forma los pasajes Gardenia, Mascota e Ideal. Forman un gran cuadrado de unos cien metros de lado con tres callejones internos paralelos. En dos lados opuestos, y al más puro estilo de una villa romana, tres grandes arcadas interrumpen las fachada de dos pisos y dejan ver, entre sus puertas de reja, largos pasajes ajardinados donde un par de acacias buscan la luz entre el desgastado ladrillo rojo y la piedra gris. Cada pasaje tiene una pequeña fuente central con querubines a los que les brota el agua. Los jardines son centrales, estrechos, y llegan casi de reja a reja. De los contornos de cada uno de ellos sobresalen hierbajos y algunas raíces que han agrietado el suelo de concreto, dándole al lugar una atmósfera que justificaría nombres como Pompeya o Vila Adriana. Tres remansos de paz junto a los cientos de aceleradas rutinas que vuelan diariamente en carro por Bucareli."
Ahora le toca el turno al esplendido ...
EDIFICIO VIZCAYA .
"Es un honor describirte sitio amado , donde crecì...."
Psict Dyanna Meyer
Por la Ave Bucareli, sobresale un edificio que, si el paseante se molesta en levantar la vista, no pasa desapercibido. Sobre todo viniendo desde Lucerna, calle que topa con pared contra el mismo. Es MAJESTUOSO, con su piedra ennegrecida( segùn la historia esa piedra fuè blanca alguna vez) Solo es cuestiòn de blanquearla con arena a presiòn - segùn me comenta un anticuario, que admira todo lo que sea antiguo- .
Es una construcción de 4 plantas y azotea. SEIS TORRES definidas por letras. Una sèptima que es diferente , en su momento a mediados de 1923-24 , era la zona del servicio y las escaleras son de metal y no de acabado fino , con pasamanos de madera y escaleras de graniet , como se llamaba a el material que reviste sus entradas y escalones.
El color pardo oscuro de su piedra le aporta vigor y al mismo tiempo sirve de camuflaje a la película de humo adherido , que por estar en un cèntrico espacio es parte del panorama... Tiene un gran arco porticado de entrada, con una maravillosa herrerìa que nos puede fàcilmente recordar a PARÌS.
Por él se accede a un pasaje sin salida , adonde dan las entradas hacia los departamentos ubicados en TORRES , DEFINIDAS POR LETRAS, UNA DORADA EN CADA TORRE. El pasaje termina en una Fuente, hoy sin agua, adornada con mosaicos bellìsimos italianos originales . En el techo se remata con un tejado de azulejo , inclinado , causando remembranza de las arquitecturas afrancesadas de la etapa de su nacimiento, (como ya lo dije) este edificio es de pura cepa y a su arquitectura no se le ha cambiado absolutamente nada. Lo afea terriblemente el edificio sin ningùn buen gusto que construyeron a su lado que no tiene hoy dìa ni oficio ni beneficio, chorrea constantemente agua y està en deplorables condiciones, se construyò pese a la negativa y la desaprobaciòn de los vecinos de entonces, allà por los años 1980 y tantos, Recuerdo que mi abuela la escritora ROSALÌA D'CHUMACERO, pugnò incansable porque esa construcciòn no se hiciera con el plano original, es decir que se respetaran ciertos cànones de buen estilo y gusto. Lo cierto es que los permisos se dieron por parte de las autoridades correspondientes y ese mamaracho se construyò, afeando la vista de este portentoso lugar llamado EDIFICIO VIZCAYA.
Por donde se han dado cita en diferentes èpocas, personalidades de las artes como ANDREA PALMA, dramaturgos, poetas de la talla de PITA AMOR, actores como Julio Bracho, Miguel Corcega, que tuvo su escuela de teatro , muchos años ahi en el mismìsimo Vizcaya, DON LUIS JIMENO Y SU ESPOSA actores ambos.
El prof . Ayala, escritor y personaje significativo culto y comprometido con sus ideales, con su negra barba siempre muy limpia y su sonrisa amable, LA UNION FEMENINA DE PERIODISTAS Y ESCRITORAS A.C. que tuvo su sede ahì mismo y desde donde se acunò a la Organizaciòn Mundial contra las armas nucleares, quìmicas y bacteriològicas. Nombrada por la ONU( mujeres mensajeras de la Paz). Liderada apasionadamente por la escritora y periodista ROSALÌA D'CHUMACERO y acompañada siempre por su esposo el prof. JOSE LUIS CHUMACERO.
Sitio pleno de belleza arquitectònica, de historia en sus entornos y en la misma AVE BUCARELI, donde la historia desus edificios y casas como el antiguo palacio de Covian, ahora Gobernaciòn , el edificio Gaona.... mil espacios antes vestidos de forma distinta, eso es caminar en la historia que rodea este maravillosos lugar, donde tantos años vivì y que aùn habitan personas que amo.
Agradezco sus colaboraciones para hacer posible este blog y los otros como www.fantasmasedificiovizcaya.blogspot.com , www.historiasdelahistoriamexicocity.blogspot.com


ESCALERAS DE CADA UNA DE LAS ENTRADAS A,B, C, D, E F..... BELLO DISEÑO. 99 ESCALONES HASTA EL CUARTO PISO.
EL ARREGLO DEL PATIO, DEL PISO ES UNA PREOCUPACION DE LOS VECINOS, ES SUMAMENTE CARO, PERO ES NECESARIO LLEVARLO A CABO,SALVO ALGUNOS PARCHES QUE POR NECESIDAD HAN SIDO EFECTUADOS, EL PISO ES ORIGINAL CASI EN SU TOTALIDAD.
ENTRADA A EL EDIFICIO VIZCAYA, HERRERIA MARAVILLOSA Y DETALLES EN PIEDRA.
ESCALERAS Y ELEVADORES DE REJA Y ESPEJO EN SU INTERIOR. 
VITRALES CON CRISTALES EUROPEOS . DIFERENTES
LO QUE FUE UNA BELLA FUENTE, CON MOSAICO ITALIANO EN SUS DETALLES.LUCE EN EL PATIO DEL EDIFICIO VIZCAYA.
VISTA FRONTAL DEL EDIFICIO VIZCAYA. Y TINA ANTIGUA, LOS MOSAICOS SON SOLO UNA MUESTRA DE LOS VARIOS ESTILOS DE MOSAICO ITALIANO CON QUE ESTAN ADORNADOS LOS BAÑOS.GRACIAS A TODOS LOS QUE HAN COLABORADO CON SUS FOTOS Y LES INVITAMOS A SEGUIR ENRIQUECIENDO ESTE BLOG, SOBRE EL MARAVILLOSO EDIFICIO VIZCAYA DE LA CIUDAD DE MEXICO.
Vista de calle Bucareli ,paseo Bucareli esq. con Juarez.En el porfiriato.
Para el urbanista, los cambios son ajustes con la historia. Así, la escultura ecuestre del rey Carlos IV, El Caballito, tuvo que salir del Zócalo cuando en México aún se pensaba en "matar gachupines".
Legorreta pondera el valor artístico de la obra realizada por Manuel Tolsá, en su argumento de llevarla a un museo "adecuado para conservar su majestuosidad estética".
En cuanto a los Indios Verdes, se ampara en la revaloración de lo indígena. Recuerda que el par de esculturas fueron expulsadas del Paseo de la Reforma a principios del porfiriato cuando "lo indígena fue borrado del espacio público".
Su intención es "revalorar, rediscutir, repensar nuestra historia asociada a los espacios públicos". Pero afirma que la época en la que un gobernante decidía el uso de los espacios públicos terminó, y debe ser una comisión integrada por arquitectos, urbanistas, historiadores, la que determine la viabilidad de los proyectos.
"Tienen que ser hechos políticos, de reflexión colectiva, no puede ser ya una ciudad hecha, pensada y diseñada por un gobernante."
Los mausoleos
Entre los proyectos que sí realizó la actual administración de la Delegación Cuauhtémoc, se cuenta la apertura de los mausoleos del Monumento a la Revolución y de la Columna de la Independencia.
El sitio donde reposan los restos de los insurgentes fue reabierto al público en 1998, tras 24 años de haber estado cerrado. La arquitecta Raquel Dávila, cronista del monumento, recuerda que se cerró porque hubo un suicidio desde el mirador.
Legorreta decidió abrir la parte baja, donde están los nichos de los héroes, que más que agradecer las coronas y laureles de flores que gobernantes, políticos y visitantes distinguidos dejan, reclaman a gritos la caricia del plumero.
Las estadísticas dicen que los suicidios aumentan en época de crisis. Verdad o mentira, el mirador permanece sin acceso al público. Dávila considera que las características propias de la Columna no se prestan para la visita multitudinaria: en el mirador cabe un máximo de 12 personas y en la escalera de caracol sólo una, así que ni organizando a la gente en grupos habría posibilidades de visitas.
Durante el período en el que estuvo cerrado el monumento dejó de funcionar también la lámpara votiva ubicada del lado sur. Ahora mantiene viva su llama que "representa la chispa eterna de la libertad".

"Todavía se conservaba una especie de sincretismo, decoraciones de la época colonial que incluían figuras de carácter indígena. Hay dos figuras femeninas que representan al viejo y al nuevo mundo y se identifican con atuendos característicos."
La construcción de este monumento fue idea del virrey Antonio María Bucareli y Ursúa. Se inauguró en marzo de 1779, con "gran majestuosidad" y permitió a mucha gente de escasos recursos abastecerse de agua, pues los aguadores llenaban sus cántaros en la fuente para llevarlos a las zonas marginadas.
Era un agua baja en sales, dice el arquitecto, lo cual "hizo posible la historia de nuestra ciudad, porque adonde llegaban los acueductos crecía la ciudad. Así se dio la primera conurbación en la época colonial con el pueblo de Tacuba. Ahora tenemos un acueducto que viene de Cutzamala, cerca de Toluca, y hacia allá está creciendo la urbe."
En el siglo XIX, en el gobierno de Porfirio Díaz, empezaron las primeras tuberías subterráneas de agua potable, que con el beneficio del progreso trajeron aparejado la devastación de un patrimonio.
Se sumaron en las décadas posteriores el crecimiento de la propia ciudad y el desarrollo de la industria automotriz:
Ya en los años cuarenta --evoca el arquitecto-- había gran cantidad de autos, se hacían "unos congestionamientos bárbaros" y la opción fue "dar prioridad a los autos".

| Colonia Juárez | |||||
| Por Metroscubicos.com | |||||
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| 20 Oct 2008 Álava en el DF. ¿Quién puso eso ahí? Pablo Zulaica Parra
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Sin importar las clases sociales, los capitalinos de entonces disfrutaban los fines de semana de caminar por esta avenida, que antes era bastante amplia, donde había fuentes adornadas con personajes mitológicos y ahuehuetes.
El virrey Antonio María de Bucareli ordenó en 1775 iniciar un programa de embellecimiento en la ciudad de México. "Se propuso hacer un paseo que comunicara a la Alameda con la garita de Belén que entroncara con la calzada de Chapultepec", comentó.
El autor del libro La Ciudad de los Palacios destacó que el objetivo del virrey era que la gente tuviera acceso a su bosque, tal y como sucede en España a través del Paseo de Recoleto o en París con Campos Elíseos.
Rememoró que el 8 de diciembre de 1775 fue estrenado Bucareli, que iniciaba en la glorieta del ejido de La Acordada (donde estuvo la estatua de El Caballito ) y terminaba en la garita de Belén (hoy cruce de avenida Chapultepec y Cuauhtémoc).
Con el paso de los años, dijo, se redujo hasta volverse un paseo angosto a partir de la época de la Reforma, ya que el ayuntamiento empezó a vender los terrenos. "Con esta acción se arruinó este hermoso paseo"
Europa en miniatura.
La avenida Bucareli tiene apenas siete cuadras de largo, pero le son suficientes para adjudicar una identidad propia a cada uno de sus costados. De un lado quedan las postrimerías de la colonia Juárez, con sus nombres de ciudades europeas –no por nada- y la elegancia que sus decrépitas fachadas se esfuerzan por mantener como los antiguos aburguesados que seguramente las habitaron. Así, sobre Bucareli mueren Atenas, Barcelona y Lucerna tras dejar atrás la calle Versalles.
Fontaneros vs electricistas.
Del otro lado son todas calles de oficios, sólo que sin relación con sus nombres como sucedía en el medievo en los burgos europeos. De esta forma, la calle Ayuntamiento se dedica durante varias cuadras y en exclusiva al mobiliario de baño. Decenas de retretes, bañeras y mamparas desbordan los comercios, colgados de los dinteles, flanqueando puertas o, simplemente, desperdigados por la acera. En la calle paralela, de nombre Artículo 123, son más minimalistas. Se venden exclusivamente interruptores, fusibles, transformadores de corriente y bombillas. Y así, otras tantas calles. Si los oficios alguna vez dieron vida a grandes clubes, se podría armar una liga del Centro Histórico.
Si el poder está en los medios, es una calle poderosa.
Hay sin embargo elementos comunes a ambos lados de la frontera Bucareli. El diario El Universal y el Excelsior, dos de los principales periódicos nacionales, tienen sus respectivas rotativas a ambos lados de la calle, haciendo sendas esquinas con Reforma. Del lado del primero, a una cuadra, se sitúa el semanario Milenio, el equivalente aproximado a la Newsweek o a la española Tiempo. Y del lado del Excelsior, simétricamente una cuadra más atrás, el cuartel de La Prensa, otro de los diarios de gran tiraje. Precisamente es el diario Reforma el único de los principales impresos que no está junto a su calle homónima. De entre todos, mi favorito es el edificio del Excelsior. No el nuevo sino el antiguo, colindante a la manera local (debido a la permeabilidad del suelo muchos edificios se hunden ligeramente de un lado, esto es visible en las junciones). El antiguo Excelsior es un magnífico conjunto gris de cemento y ventanas rectangulares al más puro estilo de la Escuela de Chicago. Se me ocurre que quizás el nombre del diario surgiera al contemplar el edificio concluido.
Bucareli en los libros.
La manzana de La Prensa también da a Bucareli, en el cruce sobre la calle Morelos. Unos diez metros antes de llegar a la esquina, viniendo por Morelos, a través de los cristales de la cafetería ya se puede ver media Bucareli. Es el enorme Café La Habana, fundado en 1952 en aquella esquina, como reza bajo el logotipo. Después del Tacuba, que hace la función del Brasileira, el Tortoni o el Ateneo en la Ciudad de México, el La Habana puede ser por derecho propio el siguiente café histórico. Es diáfano, de fachada acristalada, techos altos, con muchas mesas y sillas sencillas e idénticas y el suelo de baldosas grandes. No hay tabiques, es un solo espacio. Tanto las paredes interiores como el exterior son de color crema, pero las enormes fotos en blanco y negro que hay en hilera sobre la barra y las mesas respaldan con orgullo en nombre del café. Hay un tintineo constante de cucharas y tazas, y tiene eco debido a su gran tamaño. Un buen grupo de meseros corretea de aquí para allá, casi siempre, o espera clientela poniendo a punto las mesas.
Bucareli es una calle especial, ya desde su propio nombre. Entre arterias con denominaciones tan institucionales como Reforma o Insurgentes, o tan náhuatl (idioma azteca) como Chapultepec o Cuauhtémoc, aparece un italiano que, bien que tuvo un lugar en la historia del México novecentista, al no iniciado le suena fuera de lugar.
Es una de las avenidas que cruzan de norte a sur el plano citadino y sirve de límite entre las colonias Centro Histórico y Juárez. Comienza en el caballito de Reforma, esa gran masa metálica amarilla situada a modo de mojón de referencia en el Paseo de la Reforma, del mismo modo que kilómetros antes lo son la Diana Cazadora o el Ángel de la Independencia. Y termina cortada por Chapultepec, junto a la estación de metro Cuauhtémoc, porque a partir de ese cruce cambia de nombre.
Europa en miniatura.
La avenida Bucareli tiene apenas siete cuadras de largo, pero le son suficientes para adjudicar una identidad propia a cada uno de sus costados. De un lado quedan las postrimerías de la colonia Juárez, con sus nombres de ciudades europeas –no por nada- y la elegancia que sus decrépitas fachadas se esfuerzan por mantener como los antiguos aburguesados que seguramente las habitaron. Así, sobre Bucareli mueren Atenas, Barcelona y Lucerna tras dejar atrás la calle Versalles.

Hay otro edificio que, si el paseante se molesta en levantar la vista, no pasa desapercibido. Sobre todo viniendo desde Lucerna, calle que topa con pared contra el mismo.
Es una construcción de seis plantas en un barrio donde nada sobrepasa las tres alturas. El color pardo de su piedra gris le aporta vigor y al mismo tiempo camufla la película de humo adherido que a buen seguro deben de sufrir sus vecinos. Un gran arco porticado hace de entrada, por él se accede a un pasaje sin salida adonde dan las puertas de las viviendas. El pasaje termina en un paredón que exhibe un altarcito a la Guadalupana, supongo, como en cualquier otro barrio capitalino. En la fachada, los seis pisos del edificio están rematados por un tejado muy inclinado de tejas azuladas entre las que surge un buen número de buhardillas, algo singular por estos lares. Sobre todo cuando llueve y las tejas brillan, recuerda a la arquitectura parisina o a alguna ciudad suiza. Sin embargo, es conocido como Edificio Vizcaya. Ignoro el motivo, pero tengo una sospecha.



La noche del sábado 8 de febrero de 1913, un par de reporteros, de El Imparcial y El Diario, recibieron instrucciones para presentarse en Tacubaya, donde, se aseguraba, una sección del Ejército se rebelaría. No era de extrañar. Todos en México anunciaban que ocurriría, aunque nadie imaginaba los detalles. La caída del gobierno encabezado por Francisco I. Madero, que llevaba ya 15 desgastantes meses en funciones, se anunciaba por doquier.
Quizá sin tomárselo muy en serio, el periodista Guillermo Mellado se acercó al lugar. Al ver que nada ocurría, tomó el rumor como uno más de los que habían circulado desde el primer día de la administración maderista y se fue a dormir. No obstante, a la mañana siguiente lo despertaron con la noticia: en la madrugada, el general Manuel Mondragón se había levantado en armas, encabezando un regimiento del ejército en Tacubaya; los alumnos de la Escuela de Aspirantes de Tlalpan le siguieron en su afán por derrocar al gobierno constituido y se encontraban atacando Palacio Nacional.
Madero había tenido que hacer frente a varias rebeliones durante los últimos meses, pero ninguna se había escenificado en la capital ni había involucrado al Ejército federal, como parecía ocurrir en esta ocasión. Ese día sería el primero de una serie de diez que concluyeron con el derrumbamiento de su gobierno: la Decena Trágica.
Actuando con rapidez, los levantados habían llegado hasta la prisión de Santiago Tlatelolco para liberar a Bernardo Reyes, el otrora hombre fuerte de Porfirio Díaz y ex gobernador de Nuevo León. Meses antes, Reyes se había rebelado, sin éxito, contra el gobierno maderista, por lo que se hallaba preso. Al despuntar la mañana, los golpistas habían tenido tiempo para dirigirse a la penitenciaría para liberar a otro de sus caudillos, Félix Díaz, cuyo mayor timbre era ser “el sobrino de su tío”, es decir, de don Porfirio. Reunida esta dirigencia, los alzados avanzaron hacia Palacio Nacional, donde fuerzas leales al gobierno, comandadas por el general Lauro Villar, habían recuperado el edificio. El enfrentamiento se hizo inevitable. Tras algunas horas de pánico y confusión, los leales al gobierno consiguieron que los atacantes se retiraran a la Ciudadela, principal almacén y fábrica de armas de la ciudad. En la refriega, resultó muerto Bernardo Reyes y herido el defensor de la plaza.
Mientras esto ocurría, en el Castillo de Chapultepec el presidente de la República fue informado de la situación. Madero decidió enfilarse inmediatamente hacia Palacio Nacional. Montado en un magnífico caballo, fue acompañado por alumnos del Colegio Militar, en un episodio que ha quedado en la historia conocido como la “Marcha de la lealtad”. Durante el trayecto se fueron uniendo a la columna los miembros del gabinete, otros colaboradores del presidente y gente “de a pie”, quienes le manifestaban de este modo su apoyo. Todavía en la marcha y sabedor de que el general Villar había sido herido, Madero tomó la determinación de dejar en manos del general Victoriano Huerta la protección de la ciudad.
Reducidos los rebeldes en un aparente cerco en la Ciudadela y de nuevo el gobierno en posesión de su sede, se intentó recuperar la calma y establecer un plan de acción para hacer frente a la revuelta. Los golpistas aprovecharon el impasse para intentar avanzar posiciones. Inició un intenso y constante tiroteo que se mantendría, con altibajos, hasta el día 18.
El 11 de febrero, la Ciudad de México fue declarada en estado de sitio, al tiempo que Huerta tomaba la dirección de las tropas federales para reducir a los golpistas. A las 10:15 ordenó el ataque a la Ciudadela, la que había ofrecido recuperar en 24 horas; sin embargo, los embates se prolongarían mucho más allá de ese lapso. Los dos días siguientes ocurrieron los enfrentamientos más cruentos: los federales parecían avanzar, pero los sublevados abrían otros frentes; bombardearon la cárcel de Belén y se hicieron de más adeptos entre los reclusos liberados.
Los “daños colaterales” hicieron aún más trágica la situación durante esos días. Los cadáveres se acumulaban en las esquinas junto con la basura; algunos cuerpos comenzaron a descomponerse, mientras que otros eran incinerados en los llanos de Balbuena. Las comunicaciones telegráficas y telefónicas fueron suspendidas; ante la falta de noticias verídicas, apareció todo tipo de rumores a cual más alarmantes: que si el presidente había sido asesinado, que si se encontraba preso, que Huerta pronto traicionaría al gobierno, que se habían visto tropas zapatistas rondando los límites del Distrito Federal… Aquellos que tenían a donde ir salieron rumbo a Coyoacán, San Ángel y Xochimilco.
Habían pasado las 24 horas en las que debía ser recuperada la Ciudadela. Las presiones sobre Madero no se dejaron esperar. Acusado de no poder contener la sublevación, algunos senadores pidieron su renuncia. Por su parte, el embajador estadunidense en México, Henry Lane Wilson, alimentaba este sentimiento con comentarios que algunos de sus colegas calificaban de “indiscretos”. Hizo llegar a Washington informes alarmantes, mientras que ante el gobierno mexicano blandía la amenaza de la intervención armada.
La dificultad para reducir a los rebeldes aumentaba las sospechas sobre Huerta. En efecto, quien debía velar por el respeto al gobierno constituido entró en negociaciones con los alzados. El 18 de febrero, la magnitud del ataque sobre la Ciudadela parecía indicar que se estaba llevando a cabo la jornada definitiva. Y así ocurrió, pero en terrenos distintos a los estrictamente militares. Poco después del mediodía, un grupo de soldados, encabezados por Aureliano Blanquet, tomó prisioneros al presidente Madero y a algunos de sus colaboradores que se encontraban en Palacio Nacional.
Esa noche se reunieron en la embajada de Estados Unidos Félix Díaz y Victoriano Huerta. Ante la presencia de Wilson, celebraron un pacto mediante el cual, entre otras cosas, se desconocía al gobierno de Madero y se comprometían a elevar a la Presidencia a Huerta, quien ocuparía ese cargo temporalmente con el objetivo de convocar a elecciones que llevaran a Díaz al poder.
Al día siguiente, bajo la presión de estar recluidos y amenazadas sus vidas y las de sus familiares y colaboradores, Madero y José María Pino Suárez renunciaron a sus cargos de presidente y vicepresidente, respectivamente. La renuncia fue llevada al Congreso, leída y aceptada por la mayoría de los legisladores. Acto seguido y tal como lo establecía la ley vigente, el secretario de Relaciones Exteriores, Pedro Lascuráin, fue designado presidente provisional. Eran las 5:15 de la tarde. Durante los 45 minutos siguientes, nombró a Huerta secretario de Gobernación y renunció. Por mandato legal, ante la ausencia del presidente, del vicepresidente y del ministro de Relaciones, le correspondía al de Gobernación asumir el mando. A través de una manipulación descarada de la ley, a las 6:00 de la tarde el general golpista se convertía en el tercer presidente que México tuvo el 19 de febrero de 1913.
* Investigador en el INEHRM
La noche del sábado 8 de febrero de 1913, un par de reporteros, de El Imparcial y El Diario, recibieron instrucciones para presentarse en Tacubaya, donde, se aseguraba, una sección del Ejército se rebelaría. No era de extrañar. Todos en México anunciaban que ocurriría, aunque nadie imaginaba los detalles. La caída del gobierno encabezado por Francisco I. Madero, que llevaba ya 15 desgastantes meses en funciones, se anunciaba por doquier.
Quizá sin tomárselo muy en serio, el periodista Guillermo Mellado se acercó al lugar. Al ver que nada ocurría, tomó el rumor como uno más de los que habían circulado desde el primer día de la administración maderista y se fue a dormir. No obstante, a la mañana siguiente lo despertaron con la noticia: en la madrugada, el general Manuel Mondragón se había levantado en armas, encabezando un regimiento del ejército en Tacubaya; los alumnos de la Escuela de Aspirantes de Tlalpan le siguieron en su afán por derrocar al gobierno constituido y se encontraban atacando Palacio Nacional.
Madero había tenido que hacer frente a varias rebeliones durante los últimos meses, pero ninguna se había escenificado en la capital ni había involucrado al Ejército federal, como parecía ocurrir en esta ocasión. Ese día sería el primero de una serie de diez que concluyeron con el derrumbamiento de su gobierno: la Decena Trágica.
Actuando con rapidez, los levantados habían llegado hasta la prisión de Santiago Tlatelolco para liberar a Bernardo Reyes, el otrora hombre fuerte de Porfirio Díaz y ex gobernador de Nuevo León. Meses antes, Reyes se había rebelado, sin éxito, contra el gobierno maderista, por lo que se hallaba preso. Al despuntar la mañana, los golpistas habían tenido tiempo para dirigirse a la penitenciaría para liberar a otro de sus caudillos, Félix Díaz, cuyo mayor timbre era ser “el sobrino de su tío”, es decir, de don Porfirio. Reunida esta dirigencia, los alzados avanzaron hacia Palacio Nacional, donde fuerzas leales al gobierno, comandadas por el general Lauro Villar, habían recuperado el edificio. El enfrentamiento se hizo inevitable. Tras algunas horas de pánico y confusión, los leales al gobierno consiguieron que los atacantes se retiraran a la Ciudadela, principal almacén y fábrica de armas de la ciudad. En la refriega, resultó muerto Bernardo Reyes y herido el defensor de la plaza.
Mientras esto ocurría, en el Castillo de Chapultepec el presidente de la República fue informado de la situación. Madero decidió enfilarse inmediatamente hacia Palacio Nacional. Montado en un magnífico caballo, fue acompañado por alumnos del Colegio Militar, en un episodio que ha quedado en la historia conocido como la “Marcha de la lealtad”. Durante el trayecto se fueron uniendo a la columna los miembros del gabinete, otros colaboradores del presidente y gente “de a pie”, quienes le manifestaban de este modo su apoyo. Todavía en la marcha y sabedor de que el general Villar había sido herido, Madero tomó la determinación de dejar en manos del general Victoriano Huerta la protección de la ciudad.
Reducidos los rebeldes en un aparente cerco en la Ciudadela y de nuevo el gobierno en posesión de su sede, se intentó recuperar la calma y establecer un plan de acción para hacer frente a la revuelta. Los golpistas aprovecharon el impasse para intentar avanzar posiciones. Inició un intenso y constante tiroteo que se mantendría, con altibajos, hasta el día 18.

SOBRE LOS ARQUITECTOS Y LAS CONSTRUCCIONES PERIODO 1899 -1911.Siendo italiano el primero y franceses los últimos; los tres vinieron a México en 1897, con el motivo del concurso internacional para el proyecto del Palacio Legislativo y todos ellos fueron formadores de posteriores generaciones de arquitectos: los dos primeros como profesores en la Academia, y el último como creador de un taller propio que funciono hasta 1914. Así, dentro de los discípulos de Boari tenemos a:
Muchos otros arquitectos extranjeros, se dedicaron a construir solamente: Lemos y Cordes, arquitectos norteamericanos, por ejemplo, construyeron los edificios de la Casa Boker (1898) y la Mutua (1900); Silvio Contri, italiano proyectó el edificio para la Secretaria de Comunicaciones (1906); Ernest Brunel, frances, el mercado de Guanajuato (1904-1910); Luis Long, suizo, el Palacio de Gobierno de Guanajuato, etc. Consecuentemente la variedad de "estilos" arquitectónicos es una característica más connotada de este período estos, sin embargo casi nunca fueron trabajados a la manera del historicismo arquitectónico, sino siguiendo al movimiento ecléctico.
Es común entonces encontrar reunidos en un solo edificio, elementos arquitectónicos y ornamentales neoclásicos, neogóticos, neorrománicos, neomudejares, neoplaterescos, del nouveau, e inclusive indicios de lo que fue llamado "renacimiento mexicano", movimiento prenacionalista que pretendió dar vida a una arquitectura basada en lo prehispánico y que surgió a raíz de los hallazgos arqueológicos de Leopoldo Batres. Respecto a este movimiento, Adamo Boari manifestó que las formas arquitectónicas propias de un pueblo debían utilizarse en la arquitectura pero "renovadas y modernizadas". En congruencia con este pensamiento utilizo elementos indígenas, tanto en su proyecto a un monumento a Porfirio Díaz (1900, no realizado) como en el Teatro Nacional (1904-hoy palacio de Bellas Artes), en donde "Boari trató de hacer un Art-Nouveau ‘mexicaniza’, por lo cual asoman en muchas partes cabezas de tigre y coyotes y unas poderosas serpientes que ondulan en los arcos de las ventanas del primer piso.
El eclecticismo se dio, tanto en los monumentales edificios institucionales y empresariales, como en residencias, villas y chalets de la aristocracia y que por moda alcanzo a la arquitectura habitacional más modesta. Algunas colonias de la época, como la Juárez y la Santa Maria la Ribera, por ejemplo, se convirtieron en un complejo catalogo de tipos arquitectónicos que se sucedían y entremezclaban un tanto desordenadamente y que aun resultan asombrosos, desconcertantes y extravagantes si no se analizan desde una perspectiva histórica y no la meramente formal.
Ejemplos más representativos de edificios eclécticos en la CD de México.
Edificio de Bellas Artes.
Terminadas las turbulencias de la época formativa, inmediatamente posterior a la independencia, el destino de la republica Mexicana es regido por la personalidad del Presidente Porfirio Díaz. Su régimen de aquietamiento y estabilización, marca la estructuración administrativa del estado y el desarrollo de la economía del país, aun a costa del olvido de los problemas sociales importantes.
Todas las actividades se saturan de "europeismo" y la arquitectura sigue paralelamente la moda y estilos que con tanta inestabilidad se manifiestan en la misma Europa.